29 nov. 2013

Existe, o por lo menos en mi, una tristeza que es de esas que ataca desde adentro, que uno no termina bien de definir de donde viene o por qué esta ahí, solo la sentimos. Muchas veces intentamos buscar desesperadas respuestas para que esas tristeza se vaya pero no sirve de nada, la tristeza sigue ahí, nos acecha por horas, días, meses, años. Pareciera que no existe solución alguna para este sentimiento. A veces da la
impresión de que nos va a acompañar toda la vida hasta que desaparece, de un día para el otro
deja de estar ahí pero nunca vamos a saber cual era el motivo de eso, siempre puede volver, excepto que exista alguien, una persona que llegue a nuestras vidas sacándonos el temor de que vuelva a aparecer esta Tristeza (si con mayúscula porque hasta se puede convertir en un nombre propio), una persona que nos llene tanto tanto tanto tanto que no la queramos perder jamás, porque pareciera que se convierte en un campo de fuerza que nos permite estar felices.
Yo creo que encontré esa persona y cada vez que la estoy por perder, o que siento que la puedo perder, la tristeza me ataca de nuevo como avisándome que si ese alguien deja de estar ahí ella va a volver sin problema alguno. Esta idea me vuelve loca. Solo quiero aferrarme a esa persona que me hace feliz para no perderla jamás. Tal vez logro así burlar a la tristeza por un tiempo más.

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